Vivíamos en L’Hospitalet, así que yo debería tener unos cinco o seis años. Mis padres se reían mirando una revista y yo me acerqué a curiosear. Era un chiste de Forges, pero yo no lo entendía.
Vivíamos en L’Hospitalet, así que yo debería tener unos cinco o seis años. Mis padres se reían mirando una revista y yo me acerqué a curiosear. Era un chiste de Forges, pero yo no lo entendía.