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No quiero ser la mujer de tu vida (de mierda)

SOY la mujer de mi (propia) vida

*Nota aclaratoria: Escrito en femenino por pura comodidad.
Úsese también en sentido contrario si fuera (o fuese) necesario

En ocasiones acabamos atrapadas en relaciones imposibles porque nos erigimos en salvadoras del otro. En sanadoras, cuidadoras perpetuas, hombros siempre dispuestos a consolar llantos ajenos.

Atendemos y tenemos en consideración traumas de la infancia, problemas antiguos y recientes, conflictos con madres, padres, exparejas y otras faunas, ansiedades y angustias varias, miserias de todo tipo. Por comprender, comprendemos hasta lo incomprensible. Entendemos lo que, desde fuera, nos extrañaría que alguien fuera capaz de entender. Abanderamos causas que ni siquiera sus responsables atienden.

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Daganzo de Arriba, ese lugar en el que se cumplen los sueños

Daganzo de Abajo desapareció entre la bruma del recuerdo hace más de un siglo. Sus últimos vecinos de entonces, empujados por la soledad y la despoblación, se repartieron entre las localidades de Ajalvir, Alcalá de Henares y Daganzo de Arriba. No sabían estos últimos la suerte que tenían… porque resulta que Daganzo de Arriba es un lugar en el que los sueños se hacen realidad.

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Los cuatro

La tarde del viernes que murió mi padre, hace justo un año, la TíaA vino a buscarme al trabajo y fuimos a la fisio –a mi fisio, que es algo más que una fisio: que es mi psicóloga, mi consuelo, mi confidente, mi amiga– a que nos arreglara un poco el cuerpo a las dos, que lo teníamos más o menos así como el espíritu. Arrugado, constreñido, apagado. Dolorido.

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#18demarzo

Hoy hace un año que fue 18 de marzo.

18-03-18. Casi capicúa.

El 18 de marzo de hace un año era domingo. Hacía un día precioso. La Tía A estaba aquí. Papino-Rino estaba en el hospital… Estaba vivo.

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Frío enero

Tomé la decisión de separarme embarazada de mi pequeña Plon. Apenas me quedaban  dos meses para dar a luz, pero yo ya no podía más. Recuerdo perfectamente el momento, ese instante en el que abrí los ojos, miré mi vida de frente y supe lo que tenía que hacer.

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Teje que te desteje

Estas vacaciones he aprovechado para contratar un nuevo seguro para mi coche. Mejor precio, mejores condiciones… esas cosillas. Lo he contratado con una empresa que tiene una política específica para mujeres conductoras cuyas ventajas se engloban bajo el nombre de un personaje griego femenino, esposa del protagonista de una afamada obra y símbolo universal de la fidelidad conyugal y la castidad.

“Empezamos bien”, pensé.

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El mundo está lleno de mujeres y hombres buenos

Ayer MisMonas y yo cantamos esta canción en el coche y decidimos incluirla para siempre en nuestra lista de Spotify. 
Les conté que la mamá de Gabriel había pedido que la escucháramos todos porque fue la última que bailó con su hijo. Su bebé. Su Pescaíto.

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