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No quiero ser la mujer de tu vida (de mierda)

SOY la mujer de mi (propia) vida

*Nota aclaratoria: Escrito en femenino por pura comodidad.
Úsese también en sentido contrario si fuera (o fuese) necesario

En ocasiones acabamos atrapadas en relaciones imposibles porque nos erigimos en salvadoras del otro. En sanadoras, cuidadoras perpetuas, hombros siempre dispuestos a consolar llantos ajenos.

Atendemos y tenemos en consideración traumas de la infancia, problemas antiguos y recientes, conflictos con madres, padres, exparejas y otras faunas, ansiedades y angustias varias, miserias de todo tipo. Por comprender, comprendemos hasta lo incomprensible. Entendemos lo que, desde fuera, nos extrañaría que alguien fuera capaz de entender. Abanderamos causas que ni siquiera sus responsables atienden.

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Frío enero

Tomé la decisión de separarme embarazada de mi pequeña Plon. Apenas me quedaban  dos meses para dar a luz, pero yo ya no podía más. Recuerdo perfectamente el momento, ese instante en el que abrí los ojos, miré mi vida de frente y supe lo que tenía que hacer.

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