Hoy en el cielo huele a empanadillas dulces

Mi abuela no era la mujer más cariñosa del mundo, seguramente porque por sus venas corría mucha sangre castellana, de esa que da personas recias, firmes, con el corazón tan enorme como esas manos siempre dispuestas para trabajar y las piernas clavadas con fuerza a la tierra. Sigue leyendo