El ‘peti’

A mis dos nenicas, por la terapia gratis

De repente un día te levantas con el amor subido y, sin saber por qué, empiezas a preparar café para dos, aunque tú vas de superliberada por la vida y presumes de que no necesitas que nadie te caliente la leche ni nadie a quien calentársela. Con perdón.  Sigue leyendo