Papá

Recuerdo la primera vez que lo vi llorar. Se había muerto un amigo, ahora entiendo que demasiado joven, aunque entonces a mí me parecía que ya habían vivido lo suficiente. No sé cuántos años tendría yo, pero pocos. Estábamos en la cocina de nuestra primera casa y él lloraba desconsoladamente. Decía que era injusto y temblaba, apoyado sobre la encimera. Me asusté. Me asusté porque en mi mundo los papás no lloraban. Nunca había visto a uno llorar… y menos al mío.

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El ‘peti’

A mis dos nenicas, por la terapia gratis

De repente un día te levantas con el amor subido y, sin saber por qué, empiezas a preparar café para dos, aunque tú vas de superliberada por la vida y presumes de que no necesitas que nadie te caliente la leche ni nadie a quien calentársela. Con perdón.  Sigue leyendo

Cita

Ser o no ser… una mandarina

De vez en cuando me pongo estupenda y tomo decisiones trascendentales del tipo “¡en esta casa se toma fruta de postre y punto pelota!”, cosa que a mis hijas no les sienta excesivamente bien, sobre todo a la Ingeniera de Cominos y a su tendencia natural a cuestionar todos y cada uno de mis actos.  Sigue leyendo